Robot IRON de XPENG: Cuando la inteligencia del coche autónomo se pone de pie y camina

El Robot IRON de XPENG caminando a través de en una pasarela tecnológica

Parece que hemos cruzado oficialmente el umbral donde la ciencia ficción se convierte en telediario. Si pensabas que la revolución de la IA se limitaría a chatbots en tu pantalla, prepárate. La misma inteligencia que está aprendiendo a conducir coches sola, ahora tiene piernas, brazos y está lista para ponerse a trabajar. Olvida los prototipos torpes; el futuro acaba de entrar caminando por la puerta grande.

El androide que ya ha saltado de la presentación a la línea de montaje

La carrera por el «trabajador» sintético

Vivimos una auténtica fiebre del oro en la robótica humanoide. Desde el Optimus de Tesla hasta el nuevo Atlas eléctrico de Boston Dynamics, las grandes tecnológicas compiten por crear el primer androide verdaderamente útil y escalable. En este escenario abarrotado, la compañía china XPENG ha dado un golpe sobre la mesa con una propuesta diferente: no empezar de cero, sino trasplantar un «cerebro» ya probado a un cuerpo nuevo.

XPENG no es una empresa de robótica tradicional; es un gigante de los vehículos eléctricos (EV) conocido por su agresiva apuesta por la conducción autónoma y, sí, incluso por los coches voladores (a través de su filial XPENG Aeroht). Su incursión en los humanoides no es un capricho, es el siguiente paso lógico en su ecosistema de movilidad e IA.

Presentando al robot IRON: Anatomía de la vanguardia china

Revelado al mundo con gran fanfarria en su «AI Day» (Día de la Inteligencia Artificial) a finales de 2024, el robot IRON (también conocido internamente como PX5 en sus primeras etapas) no es un concepto de cartón piedra. Es una máquina imponente diseñada para el mundo real.

Con una estatura de 178 centímetros y un peso de 70 kilogramos, IRON tiene unas proporciones inquietantemente humanas. Su diseño es elegante, casi minimalista, alejándose de la estética de «máquina expuesta» de otros competidores para buscar una apariencia más amigable y pulida.

Pero la verdadera magia reside en su capacidad de movimiento. El robot cuenta con más de 60 articulaciones (grados de libertad) en todo su cuerpo, lo que le permite una fluidez asombrosa al caminar, agacharse o girar.

Puedes ver al Robot IRON en acción en este vídeo de su presentación oficial:

Manos que «sienten»

Uno de los mayores desafíos en robótica no es caminar, es manipular. Las manos humanas son maravillas de la ingeniería biológica difíciles de replicar. IRON, sin embargo, cuenta con manos extraordinariamente diestras.

Cada mano posee 11 grados de libertad y está equipada con sensores táctiles avanzados. Esto significa que IRON no solo «agarra» cosas a ciegas; puede percibir la forma, la textura y la presión necesaria para sostener un objeto delicado sin romperlo o una herramienta pesada con firmeza.

El «Cerebro»: El chip Turing y la herencia del coche autónomo

Aquí es donde XPENG se diferencia radicalmente de la competencia y donde la historia se pone fascinante. Mientras otros intentan enseñar a sus robots a «ver» el mundo desde cero, XPENG simplemente ha descargado en IRON la experiencia de millones de kilómetros recorridos por sus coches.

La sinergia XNGP

IRON utiliza el mismo stack de software de IA que los vehículos avanzados de la marca (el sistema XNGP o XBrain). El robot utiliza cámaras y sensores para percibir su entorno de la misma manera que un coche autónomo detecta peatones, semáforos y obstáculos. Para IRON, moverse por una fábrica es como para un coche XPENG navegar por una autopista compleja.

El corazón de silicio: El chip Turing

Para procesar esta ingente cantidad de datos en tiempo real, el robot necesita una potencia de cálculo brutal. XPENG desarrolló su propio chip de IA patentado, llamado Turing. Este cerebro de silicio, diseñado específicamente para modelos grandes de IA, es el que permite a IRON tomar decisiones en milisegundos, manteniendo el equilibrio y ejecutando tareas complejas simultáneamente.

En este vídeo se pueden apreciar más detalles del movimiento del robot humanoide IRON y sus capacidades:

Del laboratorio a la fábrica: El propósito de IRON

A diferencia de otros robots que aún están aprendiendo a doblar camisetas en entornos controlados, IRON nació con un contrato de trabajo bajo el brazo.

El objetivo inmediato de XPENG es la automatización industrial interna. IRON ya ha sido desplegado en las propias líneas de ensamblaje de vehículos eléctricos de XPENG. Su misión es encargarse de tareas que son demasiado peligrosas, repetitivas o ergonómicamente dañinas para los trabajadores humanos, como la inspección de calidad, el transporte de materiales pesados en entornos complejos o el ajuste final de componentes.

He Xiaopeng, CEO de la compañía, ha dejado claro que la visión a largo plazo va más allá de la fábrica. Se espera que, a medida que la IA madure y los costes de producción bajen, robots como IRON puedan asistir en tareas domésticas, cuidado de personas y servicios comerciales, convirtiéndose en un asistente físico universal.

Con IRON, XPENG demuestra que la línea que separa un vehículo inteligente de un robot humanoide es cada vez más difusa, y que el futuro de la mano de obra podría tener un diseño «Made in China».

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